Los años treinta tienen un efecto dramático en la música popular gracias al éxito del cine sonoro. En esta década se realizaron grandes arreglos orquestales para las películas, refiriéndonos a que las composiciones y la orquestación de los mismos contaban con un gran número de instrumentos de la orquesta clásica y romántica que aún usaban los músicos académicos de la época. La aparición de obras filmicas de gran belleza estética como las filmadas por el camarográfo Gabriel Figueroa (que filmó cerca de 235 películas en toda su carrera), arrojaron bellos escenarios para la llamada música incidenal de aquellos tiempos.
Instrumentos como la flauta, el oboe, el clarinete, el fagot de la sección llamada maderas, el corno francés, la trompeta, el trombón y la tuba, de la sección de los metales, el violín, la viola, el violoncelo y el contrabajo de la sección de las cuerdas, y timbales y diversos instrumentos de percusión pertenecientes a la sección de las percusiones, además de otros instrumentos como el piano, la guitarra y el arpa. También se utilizaron las orquestas mariacheras o propiamente dicho, los mariachis, integrando grandes agrupaciones.
La Música en el Cine mexicano de los años Treinta